10.27.2019

MAR


Hoy vengo a hablar por aquellos que no nos atrevemos, aquellos que dejamos el hogar pensando en encontrar otro mejor. Hablo por los que nos alejamos de la iglesia, creyendo que la respuesta a todas nuestras inquietudes están fuera del redil. Y no, no vengo a hacer una predicación llena de respaldos bíblicos de la situación (cuando debería) sino de la experiencia misma de atravesar no el desierto, el mar.  ¿Por qué el mar? qué clase de figura es esa, todos conocemos la historia de jonás, pedro, moisés, incluso Jesús, en relación al mar pero ¿Qué tiene que ver con los que se alejaron de la iglesia?

Sabemos que los grandes hombres de Dios sienten el llamado de Dios para cumplir su misión en la vida, entre ellos los mismos que ya mencioné son llevados al desierto en preparación ¿Correcto? que pasa entonces con los que no recibimos ese llamado o no tenemos la claridad de qué hacer,  o nos sentimos incompetentes dentro de la iglesia en la que nos encontramos, o sientes que no está alineada con tu carácter o la forma que crees es mejor predicar, cantar o lo que sea. Nos lanzamos al mar, sí al mar. En una ráfaga de desobediencia, pensamos que podemos buscar nuestro propio camino.

Algunos como Jonás, son tirados por sus propias congregaciones al Mar, esto sucede con aquellos que con buena fe buscan cambios estructurales y significativos en la forma de hacer Iglesia y de comprender la iglesia, sobre todo en los círculos más conservadores. Y sí, al igual que a Jonás que se le culpó de la tormenta, a este tipo de cristianos se les culpa por generar "confusión" o "revolución". Son lanzados al mar sin más, nadando con sus propias fuerzas para encontrar un lugar donde ser escuchados.

Otros como Pedro, le piden al señor caminar sobre el mar. Dejas la iglesia, pensando que con decir "Señor iré por mi propia cuenta a hacer discípulos, el bien y entregar amor", pero en cuanto se dan cuenta que el camino no es tan fácil, las fuerzas y las motivaciones, por muy nobles que sean se comienzan a hundir, dado a que no ha sido Cristo quien nos ha llamado a salir, sino nosotros le damos aviso de que saldremos a hacer su obra de mejor manera. Estos son los que lentamente desaparecemos, poco a poco, del culto semanal, luego de los grupos pequeños, luego de la escuela dominical hasta que nos ausentamos por completo, creyendo que por sí mismos podremos llevar a Cristo a las naciones, cuando no somos capaces ni si quiera de mantener nuestra propia vida alineada a él, sino de acuerdo a nuestras motivaciones inconstantes.

Moisés por otro lado, es el ejemplo de aquellos que recibiendo el llamado de Dios al desierto, a la prueba y perfeccionamiento de nuestra fe y relación con Dios, es que podemos luego no solo ser lanzados al mar, o intentar caminar sobre el, podemos partirlo en dos y pasar en seco. Estos son  aquellos que se van por un llamado claro, latente, y que con el tiempo añade frutos consigo: la libertad de un pueblo oprimido, la libertad del pecado. Este es el menor porcentaje de los que se alejan del hogar para encontrar otro. Sinceramente, este tipo de cristianos son los que construyen y edifican. Son aquellos que los mueve el único fin de rescatar almas.

Finalmente está Jesús. Y en cuál Jesús pienso en relación al mar, y la respuesta es a todos. El dijo a Pedro que serían pescadores de hombres, había que lanzarse al Mar. No se puede llamar a un pescador de tal manera si no sabe nadar, o si no sabe usar un bote, o como utilizar una red, el pescador se forma estando en el mar. Pero no olvidemos, que sus discípulos tuvieron mucho que aprender antes de llegar a formar la iglesia, y predicar a las naciones por sí mismos. Jesús les enseñó las bases fundamentales, para que las transmitieran a nosotros y nosotros a otros. Y ese camino es necesario recorrerlo, es necesario andarlo, no podemos saltarnos esa etapa.
¿Entonces, cómo explicas a Jonás? Los cristianos Jonás saben lo suficiente, el problema es que no hay suficiente espacio creativo o al cambio en determinadas iglesias,  lo que frena su avance, y quita del camino a todo aquel que quiera forzarlo. Los cristianos Jonás son grandes elementos que no se pueden desperdiciar, pues tiene la chispa para mejorar los esfuerzos, crear nuevos ministerios, etc.
En cuanto a los cristianos Pedro, ellos son claramente los que quieren volar pero aún no saben andar, tienen un deseo constante de servir a otros, pero pierden fuerzas a falta de conocimiento y conexión con la vid verdadera, creen que pueden hacerlo por sí mismos, caminar sobre el mar quitando la mirada del maestro es imposible.

Cualquiera sea el escenario, te identifiques con Jonás, Pedro o Moisés, TODOS, necesitaron a Cristo. Pensaba cerrar esta reflexión con una invitación a volver al lugar donde te congregues, porque tal vez es la auto invitación que yo necesito, pero sí te invito a Buscar a Jesús, él conoce tu llamado, tu propósito.

Muchas veces se habla de la lluvia en tiempos de sequía cuando un cristiano está en prueba, en aflicción, pero a veces hay una tormenta en medio del mar, donde nadas con gran esfuerzo, o donde ya te entregaste a donde este te llevara y es a gran tormenta te sacude y te lleva muchas veces con violencia, otras con estruendo, otras en una ola centrífuga que te hunde bajo el agua y no entiendes el sentido de  tantas volteretas, pero esa es señal de que Dios sigue contigo y que esa tormenta te llevará nuevamente a tierra firme.






5.17.2019

Even when it hurts


Es tan sencillo equivocarse, es tan fácil desobedecer, pero deja de serlo cuando no entendemos la gravedad que podría tener la consecuencia de nuestras acciones. Creo que el peor castigo que pude recibir ante mi desobediencia ha sido el hacer morir esta idea, esta ilusión que por extraña que le resultara a mi corazón, anhelaba con fuerza- pensó con los brazos pesados, y dejando su bolso sobre la mesa del comedor, apesadumbrada con la resolución del médico. Por primera vez sintió vergüenza de lo que había hecho, la mayor vergüenza le esperaba cuando él llegara a casa. Se sentó en el sofá esperando poder ordenar sus pensamientos y poder articular bien lo que diría, pero no podía. Tal vez a él no le importaría en lo absoluto, pero a ella sí. Le dolía, le dolía mucho. 
Le dolía dejar ir a la ilusión, le dolía solo pensar que esa vida que había imaginado, se desvaneció con las palabras del médico.  -Es demasiado riesgo, es mejor que jamas lo intentes. 
En ese momento una parte de su corazón se quebró, sintió que al escuchar aquella declaración se le escaparían las lágrimas, pero solo aceptó el diagnóstico, ocultando el terremoto que sentía dentro del corazón. 
Cerró los ojos, se encontró en su habitación, por una luz tenue. Ahí estaban las dos, frente al espejo. Tal vez solo fue eso, un espejismo de felicidad, el deseo de ser normal, el deseo de ser alguien que jamás podrá ser. Podría sentir su peso sobre sus piernas, su cabeza levente apoyándose en su pecho, y esa sensación tan dulce que la embargaba cada vez que se reunían, pero esta vez le ardía, quería arrancarse el corazón, los pensamientos, como quien arranca de raíz una planta. Era difícil aceptar que sería la última vez que la vería, de hecho ya no deseaba hacerlo. Le causaba dolor, desesperación. Entre lágrimas, se acercó a su cabello, besándola. 
Nunca imagino que el camino fuese tan difícil. No quería irse, quería tenerla allí, entre sus brazos para siempre. Fue una bella ilusión. Poco a poco, la luz de la habitación fue bajando, hasta que solo podía escuchar su respiración y la de su ilusión.  Sentía que en cualquier momento la perdía. La abrazó con todas sus fuerzas, por última vez.  Se preguntaba, como no habría posibilidad de que ocurriera un milagro. Fue en eso, cuando se dio cuenta de que la pequeña ilusión había desaparecido. 
Los muros del corazón se cayeron, y se sintió tan sola y sin dirección. No podía entenderlo, no quería aceptarlo. Quería creer en que Dios tenía el poder para cambiar esa situación, que su voluntad podía ser otra, que tomara ese riesgo. Pero algo le repetía dentro de sí -No tentarás al Señor tu Dios. Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. 
La luz brillante de un propósito la despertó. Solo eso podría sanar la herida que habían dejado sus errores e ilusiones.


 


mamdre e hija