6.02.2018

sentido

-Lamento haberte dejado esperando tanto tiempo el lobby, es que acababan de hacer Check in un montón de personas...- llegó con su sonrisa encantadora, sus risos alegres, su elegencia y simpleza al vestir, pero al ver mi rostro se esfumó su sonrisa. 
-Oh, no... ¿qué ha sucedido?- denotó una expresión de preocupación, lo que me hizo humedecer mis ojos - Jane... no me asustes. 
Me sequé las lágrimas que se dispararon de mis mejillas y agregué - ¿Podemos conversar en otro lugar? 
-Vayan a la cocina - agregó Ruby - No se preocupen yo me ocuparé del Lobby. 
-Gracias- murmuré. Ella me giñó el ojo, y lanzó un beso. 
Los hermosos tacones de los años 40 de Rosie hacían eco por toda el hotel, había mejorado bastante de la última vez que estaba ahí. 
Entramos en una hermosa cocina, llena de aparadores y alacenas color pastel, que hacían juego con su aura o algo así... todo brillaba, y el olor a limpieza y dulzura era agradable. 
-En este momento cariño necesitas un té, un bizcocho de chocolate y una buena conversación. 
-En eso tienes razón - le contesté arrimándome a un asiento junto a la isla de la cocina. 
Mientras esperamos que hirviera el agua no dijimos ninguna palabra, como si hubiese una especie de ritual femenino en el esperar las tazas de té para comenzar la plática. 
Apenas sirvió la primera gota de agua en mi taza, brotaron las lágrimas nuevamente 
Sirve un trozo de bizcocho dejándolo a mi alcance. Lo miré al parecer con tragedia. 
-Come...- señaló Rosie - Recuerda que debes hacer lo contrario a lo que te dice tu voz en la cabeza.
-Lo haré mas tarde - señalé entre sollozos. 
-Está bien, yo misma te prepararé algo mas tarde. Ahora qué sucede. No te conozco por ser una llorona. Qué pasó. 
No sabía como explicárselo, tartamudee un poco, luego solo  alcé una ceja...  
-No necesitas decirme nada, es lo suficientemente malo para no encontrar las palabras... Pero por qué no dejas de llorar?- 
-Rabia. No sabes como me sentí, Rosie - señalé dando un trago de te. 
-No lo sé, tu sí... 
-Sentí como en ese momento todo el control que había estado manteniendo secretamente se escapara de mis manos, y si todo el poder de decisión estuviese en ese momento en los demás... 
-Creo... por lo que estás diciendo que... los descubrieron... 
-No sucedía nada, no fue tan grave... pero es la sensación la que no me abandona, es la frustración... 
Se acercó a mi abrazándome 
-No debes rendirte, no ahora... 
-¿Sabes lo que realmente me molesta? Tener 20 y pico años, y no poder decidir absolutamente nada en mi vida. Ya ni siquiera reconozco quien soy. Me convertí en lo que me pidieron que fuese, no porque esta sea yo, desperdicié años de mi vida, pensando que lo estaba haciendo de maravilla, cuando lo único que hice fue construir un muro al rededor de mi para no ver nada, ni si quiera a mi misma. Esta religión no me ha dejado nada, ya ni si quiera sé en que es lo que he creído, que es lo  real que es lo que es mera religión. 
-Con tus temas de Dios no entraré en detalle... - me abrazó por los hombros - pero quiero que puedas expresar todo... saca esa rabia afuera, querida.
-Quería maldecir a todo el mundo, quería poder gritar "¡NO ESTÁBAMOS HACIENDO ABSOLUTAMENTE NADA MALO!".  No lo sé Rosie- me empecé a ahogar de nuevo en el llanto - Es terrible esta sensación de sentirme tan suya, sentirlo a él tan mío, pero que los demás no dejen de ver el estar juntos como el peor crimen de los tiempos. No puedo concebir esto como algo malo, en ninguna de sus formas. Rosie, ya no sé que hacer.  Lo peor fue el momento en que a él le toco dar las explicaciones,  y yo me mantuve en silencio por no agrandar más el problema, y contestar molesta.  Además de eso, luego verlo contener las lágrimas... - le señalé ya lanzándome sobre ella a llorar - ¿Qué hice mal en todos estos años para tener que aguantar todo esto? No sabes como me parte el corazón verlo llorar por algo así, él no debería llorar por algo así Rosie. No soportaba el hecho de estarlo haciendo tan feliz dos minutos antes, y luego tener que verlo frustrado... por algo en lo que siento tenemos todo el derecho y algo que siento merecemos el uno al otro. 
-¡No, No Jane! - me comenzó a sobar la espalda como lo haría una mamá- ¡Tú no haz hecho nada malo!, tu único error es no estar siendo honesta con todo el mundo, si no quieres seguir en tu religión, no sigas, si quieres estar con él haz lo que quieras hacer, no te limites por lo que piensan los demás. No hay control, el límite está donde tu dejas que lo exterior te limite.
-Lo único que quiero es irnos lejos, donde nadie pueda decir ni decidir absolutamente nada. 
-Entonces trabaja por ello. Jane... es normal sentir rabia, te lastima esta situación y lo entiendo, pero no puedes seguir sintiéndote miserable por mucho tiempo, menos pensar en sentirte culpable y hacerte daño a ti misma.
-Rosie, no lo resisto más.  No aguanto más. 
-Entonces convierte toda esa frustración en energía para dejar con la boca cerrada a todos los que los han criticado. Para acallar todas la voces de lo que te han dicho. Eres una persona muy sensible, y amo eso en ti, tus sentimientos siempre son honestos, ellos no te dejan ocultar nada. Pero necesitamos que esa misma sensibilidad no solo te afecte de manera negativa, que esa sensibilidad también pueda ser aprovechada para tu bien, y te lo mereces linda. 
-No merezco absolutamente nada... - me cubrí el rostro con las manos. 
-¡No, no le des la razón a los demás, que ni siquiera te conocen! Jane, ¡Estás viva de milagro! Te recuperaste tu misma de una enfermedad mental, y sigues luchando con eso todos los días, creo que te mereces más que ser feliz, y en este caso,  la felicidad no la vas a poder encontrar en los demás. Lamentablemente te tocó estar en una  red o en una comunidad lo suficientemente tóxica, al parecer, por lo mismo, no puedes depender de lo que los demás creen que es bueno para ti. 
-¿Y qué hago? 
-Vivir Jane. Que es lo único que tienes, vida. Sirve a tu Dios, a Dios como tu lo entiendes. Si ni yo creo que eres una mala persona, que soy la pecadora más grande de este mundo, no creo que Dios lo piense de ti tampoco. Estoy segura que en cuanto puedan formar una familia, van a servir a Dios como lo han hecho siempre, o tal vez de una manera aún mejor, desde una perspectiva refrescada, y consciente de los daños que puede causar una persona religiosa en otro creyente... ¿De que estoy hablando? En fin. No llores más, Jane. Me frustra al mismo tiempo también, porque eres mi amiga, y no te niego que pienso que te ha tocado difícil en la vida como para que también te pasara respecto a esto, y que si pudiera te tendría viviendo aquí conmigo, pero no escapes de tu vida. 
-No lo sé, eso es lo que quiero. 
-No, Jane. No sabemos lo que te depara el destino, pero puedes hacer el camino menos doloroso, si aprendes a verlo con optimismo, yo sé, que lo vas a lograr. Lo sé. 
Me abrazó, y lloró conmigo - Te han lastimado tanto, Jane. Pero eres fuerte, y nosotros siempre estaremos aquí para ti, no importa donde vayas, no importa donde estés, siempre estaremos contigo - En ese momento, sentí como que algo de mí se removiera, las lágrimas se detuvieron, el sol me rosó los ojos, y ya no estaba en Londres, solo tenía mi taza de te y un abrazo que había tomado todos los pedazos rotos y les había dado sentido en mi cabeza. 





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